domingo, 25 de octubre de 2026

Triniá

 TRINIÁ


            I


Al Museo de Sevilla

iba a diario Juan Miguel

a copiar la maravillas

de Murillo y Rafael.

Y por las tardes, como una rosa

de los jardines que hay en la entrá,

pintaba a Trini, pura y hermosa,

como si fuera la Inmaculá.

Y decía el chavalillo:

«Pa que voy a entrar ahí,

si es la Virgen de Murillo

la que tengo frente a mí».


Triniá, mi Triniá,

la de la Puerta Real,

carita de nazarena,

con la Virgen Macarena

yo te tengo compará;

algo tu vida envenena,

qué tienes en la mirá

que no me pareces buena,

Triniá, mi Trini, ay... mi Triniá.


            II


El Museo sevillano

un mal día visitó

un banquero americano

que de Trini se prendó.

Y con el brillo de los diamantes

la sevillana quedó cegá

y entre los brazos de aquel amante

huyó de España la Triniá.

Y ante el cuadro no acabao

así decía el pintor:

«Tú me has hecho desgraciao,

sin ti qué voy a hacer yo».


Triniá, mi Triniá,

la de la Puerta Real,

carita de nazarena,

con la Virgen Macarena

yo te tengo compará;

algo tu vida envenena,

qué tienes en la mirá

que no me pareces buena,

Triniá, mi Trini, ay... mi Triniá.

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