¡A Zaragoza … o al charco!
Versión de mi madre.
De mi pueblo salí un día
pa ir a Zaragoza a ver
a un primo de mi mujer
que estaba con plumonía.
Yo le dije a mi mujer,
Echa’m’esto pa’l morzar:
Un ocho, y un churicico,
y amontao en mi burrico
Nchleq, chleq, ala, ala, principié andar.
No había andau tan siquiera dos horas,
cuando el burro hecho un tonto,
se quedó parau en’medio la carretera.
Como era cosa muy rara
que el animal de improviso,
y sin pedirme premiso
tan en seco se parara,
me dije eso es que ha barruntau gente
miré, y efitivamente
había un hombre a mi lao.
Era un viejo setentón
barbudo, coloradote,
buen mozo y con un cocote
más afilau que un melón.
Yo al verlo dí atrás un paso
y echando mano a la faja
y sacando la navaja
me dije, p’a por si acaso.
¿Quién es usté?, Pregunté
San Pedro, me contestó
¿San Pedro?, El mismo Colás
Pues ¿A qué ha venido aquí?
Vengo p’a vete a ti,
y porque quío saber ande vas.
Pues p’a que uste se entere
A Zaragoza me voy
¿Y cuándo piensas llegar?, ¡Hoy!
eso será si Dios quiere
¿Si Dios quiere, pregunté?
Es natural, añadió.
Ni que quiera, ni que no
Yo a Zaragoza me voy
Tengo mu duro el cocote,
Y ni todos los santos del cielo
harán que me vuelva atrás.
Respeto tu tozudez
me dijo con ritintín
sigue tu viaje hasta el fin,
pero si vuelvo otra vez
a encontrarte en mi camino
y ande vas te preguntara,
de un modo cortés y fino
si no quieres que me altere
y te castigue Colás,
después de icir, ande vas,
añadirás, si Dios quiere.
¿Prometes hacerlo así?
Veremos, le contesté
y mi camino seguí.
Llegué a Zaragoza bien,
y estuve allí una semana
y un día por la mañana
me dije: Vuelvo a Mallén.
Aparejé mi burrico
mientras cantaba una jota
coloqué a mano la bota
el ocho y el churicico
y en unión del animal
que nunca iba sin mí,
de Zaragoza salí
más tieso que un concejal.
Al poquico de emprender
la marcha de esta manera
San Pedro en la carretera
se me volvió a aparecer.
El burrico se paró
cuando lo tuvo delante,
y callaos por un instante
quedamos San Pedro y yo.
Por fin me dijo: ¿Ande vas Colás?
y yo le dije que a Mallén.
Aunque no le paizca bien
dí: Si Dios quiere,
Quiá, quiá. No se desespere
ni ponga usté empeño en ello
que aunque me cuerten el cuello
no añadiré si Dios quiere.
¿No quieres icirlo? ¡No!
pues por no querer,
desde hoy rana vas a ser.
Y en rana me convirtió.
me echó al Ebro y me dio un baño
mayor de lo que creía,
mira que baño sería
que estuve en el Ebro un año.
Ya estaba desesperau
no fue nada lo del ojo
de tanto estar a remojo
quedé como un bacalau.
Bien me fastidió el indino
pues mientras estuve allí
tan harto de agua salí
que ahora solo bebo vino.
Después de mucho esperar
San Pedro un día volvió
y del charco en que me echó
quiso volverme a sacar.
Cuando me tuvo a su lau
me dijo: ¿Qué tal amigo?
creo que con el castigo
ya estarás escarmentau
Por consiguiente, Colás
Aprende bien la lección
y para obtener perdón
contesta bien: ¿Ande vas?
Y yo que p’a hablar soy parco
conteste de esta manera:
¿Qué ande voy? ande uste quiera,
a Zaragoza o al charco.
Consideraciones:
Esta poesía costumbrista de leyenda popular, y transmisión oral, está localizada en esta zona ribereña, por aquí cerca, aguas abajo hasta Zaragoza. En ella se muestra un componente reflexivo muy común, e intenso de desconfianza de los habitantes de esta tierra cansada de farsantes locales e itinerantes, iluminados por la imagen rudimentaria que ofrece un rudo campesino decimonónico, hurtado del suficiente conocimiento del mundo, porque no se le supone, y que confunde a los que van de vuelta, que no pueden dejar de mostrar miserias ajenas, en vez de sus virtudes más arraigadas.
Porque tozudo es un calificativo muy peyorativo, por inapelable.
El comportamiento contumaz de una persona, puede y debe ser también libre, independiente, e igual de pertinaz.
La educación tiene el componente de raciocinio crítico obtenido, porfiado para mantener una postura aprendida.
Quién no se deja convencer por argumentos ajenos, lo llaman testarudo, y no tiene por qué ser, sólo conciencia de un lerdo labriego, y aunque humanista poeta, porque modos y argumentos, siempre son interesados de uno mismo.
Terco, tozudo y obstinado es quién quiere imponer tenazmente su forma de pensar a los demás, porque tiene asimilado que es la mejor, sobre todo de aplicación propia, porque ha llegado a la conclusión que es la mejor forma de medrar, o sea, que se puede vivir de ello, sin ejercer trabajo alguno.
Acusando que la razón, nos la damos según interesa, porque lo hacemos a los que se la queremos dar, porque todos tenemos la suficiente, y muchas veces de sobra.
Perseverante es el que no deja vivir, el pesado que insiste machaconamente que debe corregir a todos los que no piensan como él.
Tópicos deseables, cumplidos en un variable tanto por ciento que siempre acierta.
Como el que, Colás debía ser mallenero, porque venía de Mallén, y por la gracia de Google Maps, antes de dos horas, hacia Zaragoza, con el burro a paso igual que de persona ~5 Km/h, San Pedro se le apareció cerca de la Loteta.
Lo convertiría primero en rana, y se lo echaría al bolsillo, porque si no, lo tendría que haber llevado a corderetas para trasladarlo desde donde se le apareció hasta el Ebro por Gallur, que hay 4,5 Kms, como más cerca.
Saludos cabezudos.