domingo, 29 de junio de 2025

Vivir y dejar vivir


El pensamiento condiciona la acción.
La acción determina el comportamiento.
El comportamiento repetido crea hábitos.
El hábito estructura el carácter, la manera de pensar, ser y actuar de un individuo.
Y el carácter marca el destino. Aristóteles 348-322 A.C.

La cosa más difícil es conocernos a nosotros mismos; la más fácil es hablar mal de los demás. Tales de Mileto 625-546 A.C.

Recuerdo del Dr. Manuel Sans Segarra.


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Educar

Educar es lo mismo

que poner un motor a una barca

hay que medir, pesar, equilibrar...

... y poner todo en marcha.

Pero para eso,

uno tiene que llevar en el alma

un poco de marino, un poco de pirata...

un poco de poeta...

y un kilo y medio de paciencia concentrada

Pero es consolador soñar mientras uno trabaja,

que esa barca, ese niño,

irá muy lejos por el agua.

Soñar que ese navío

llevará nuestra carga de palabras

hacia pueblos distantes, hacia islas lejanas.

Soñar que cuando un día

esté durmiendo nuestra propia barca,

en barcos nuevos seguirá nuestra bandera enarbolada.


Gabriel Celaya

 


jueves, 26 de junio de 2025

Retrato del mar

 


Retrato.

Mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla

y un huerto claro donde madura el limonero;

mi juventud, veinte años en tierra de Castilla;

mi historia, algunos casos que recordar no quiero.

Ni un seductor Mañara ni un Bradomín he sido

—ya conocéis mi torpe aliño indumentario—;

más recibí la flecha que me asigno Cupido

y amé cuanto ellas pueden tener de hospitalario.

Hay en mis venas gotas de sangre jacobina,

pero mi verso brota de manantial sereno;

y, más que un hombre al uso que sabe su doctrina,

soy, en el buen sentido de la palabra, bueno.

Adoro la hermosura, y en la moderna estética

corté las viejas rosas del huerto de Ronsard;

mas no amo los afeites de la actual cosmética

ni soy un ave de esas del nuevo gay-trinar.

Desdeño las romanzas de los tenores huecos

y el coro de los grillos que cantan a la luna.

A distinguir me paro las voces de los ecos,

y escucho solamente, entre las voces, una.

¿Soy clásico o romántico? No sé. Dejar quisiera

mi verso como deja el capitán su espada:

famosa por la mano viril que la blandiera,

no por el docto oficio del forjador preciada.

Converso con el hombre que siempre va conmigo

—quien habla solo espera hablar a Dios un día—;

mi soliloquio es plática con este buen amigo

que me enseño el secreto de la filantropía.

Y al cabo, nada os debo; debeisme cuanto he escrito.

A mi trabajo acudo, con mi dinero pago

el traje que me cubre y la mansión que habito,

el pan que me alimenta y el lecho en donde yago.

Y cuando llegue el día del último viaje

y esté a partir la nave que nunca ha de tornar,

me encontraréis a bordo ligero de equipaje,

casi desnudo, como los hijos de la mar.

Este poema habla del pasado de Antonio Machado; infancia y juventud, desde un tono nostálgico. Aparecen elementos de amor, de muerte, y también de la consciencia de uno mismo.




domingo, 1 de junio de 2025

 Pedrisco en regadera oriental


Letra de La Rosa y el Viento de Rocio Jurado

En la Alhambra habia una rosa
Mas bonita que ninguna
La blancura de la fuente
Envidiaba su blancura.
De noche, cuando la Alhambra
Se iba vistiendo de luna,
Bajaba el viento a Granada
En busca de su hermosura.
La rosa se distraia
Oyendo los surtidores,
Mientras el viento gemia
De amor en los miradores.
Ay, rosa de la Alhambra,
Rosa de la moreria!
Hare lo que tu me mandes
Con tal de que seas mia.
Manda repicar campanas
Y yo las repicare,
Manda que se seque el Darro
Y no volvera a correr.
Pero por amor de Dios,
Pero por amor de Dios,
No mandes que no te quiera
Porque eso no puedo yo.
Paso la reina una tarde
A la vera de la rosa.
Si la rosa era de nieve
La reina era mas hermosa.
Y, cortandola del tallo
Con mano de terciopelo,
En un alfiler
De plata
Se la prendio sobre el pelo.
Y por la noche en la Alhambra
Mientras la rosa moria,
Llorando en los arrayanes
El viento, triste, decia:
Ay, rosa de la Alhambra
Rosa de la moreria!
Hare lo que tu me mandes
Con tal de seas mia.
Manda repicar campanas
Y yo las repicare,
Manda que se seque el Darro
Y no volvera a correr.
Pero por amor de Dios,
Pero por amor de Dios,
No mandes que no te quiera
Porque eso no puedo yo.
Rafael De Leon Arias De Saavedra, Miquel Manuel Lopez Quiroga